PGH: Put People First! PA and SEIU Healthcare PA hold memorial, call for better care and wages outside of local nursing home

Put People First! PA and SEIU Healthcare PA hold memorial, call for better care and wages outside of local nursing home

On Saturday afternoon about 20 people rallied outside of ManorCare Health Services – Pittsburgh, calling for better care for patients and better wages for workers at the facility. The protest was led by the family of Wanda Moore Evans, who passed away last year after receiving substandard care at the facility. Ms. Evans’ husband Bukari Bey and daughter Munroe Bey are leaders of Put People First! PA, a statewide grassroots organization working to ensure healthcare is treated as a human right in Pennsylvania. They were joined by other members of Put People First as well as members of SEIU Healthcare PA, a union representing nursing home workers throughout Pennsylvania.

Ms. Evans spent the last several weeks of her life at ManorCare, following a ruptured blood clot in her leg which left her on life-support. During her time at ManorCare, her personal hygiene was consistently neglected and she was hospitalized three times due preventable incidents. In one instance, she was hospitalized after being dropped by a staff person because the staff person was required to carry Ms. Evans by herself.

According to data collected by Medicare, the ManorCare Health Services – Pittsburgh provides 57 minutes less skilled nursing care staff time per patient, per day than the national average[1]. Last year the facility was cited by the PA Department of Health for 10 deficiencies during one inspection[1].

At 2:00pm the group gathered on the sidewalk across the street from the nursing home. Munroe Bey was the first to speak, “We are here because in the last 30 days of my mother’s life she experienced the worst neglect: neglect that ultimately took her life. We are standing here for all of those who are concerned about the quality of care in nursing homes across the state of Pennsylvania. We are not going to tolerate abuse of elders.”

The group marched down the block chanting “People over profit,” and “We ain’t got no use for elder abuse”. They held signs reading ‘Dignity for our Elders’, ‘Dignity for Caregivers’, and ‘Black Lives Matter.’ Vespera Barrow, another leader of Put People First! PA, led the march across the street to the front of the ManorCare building, where she spoke through a bullhorn, “ManorCare is one of the largest nursing home chains in the country. They are making huge profits by providing a minimum standard of care, understaffing their facilities, and underpaying their workers.”

In 2006, HCR ManorCare’s CEO Paul Ormond received $17.3 million in total compensation[2], while Certified Nurse Assistants (CNAs) at ManorCare facilities make an estimated, $11.81 an hour on average[3]. Ms. Barrow continued, “We are demanding that ManorCare increase staffing levels to above the national average, and that ManorCare pay all of its workers a living wage so they are fairly compensated to provide good care for our elders.”

The event concluded with the release of a dozen white balloons to memorialize Ms. Evans. As, the balloons floated away Ms. Evans’ husband Bukari Bey spoke, “We all love you and we miss you so much Wanda. And we are just going to keep on fighting baby.”

1. https://www.medicare.gov/nursinghomecompare
2. http://www.toledoblade.com/local/2007/04/07/Manor-Care-boss-got-17-3M-in-06.html
3. https://www.glassdoor.com/Salary/HCR-ManorCare-Salaries-E354848.htm

Como educación y mi activismo cambió la opinión de mi esposo

Articúlo original: http://www.truth-out.org/speakout/item/39326-an-almost-trump-voter-how-education-and-my-activism-changed-my-husband-s-opinion

Jueves, 2 de febrero, 2017. Danielle Morrow (traducción: Anna Cibils)

Mi esposo, Kevin, fue un casi-votante de Trump. Nosotros vivimos en el condado de Cambria, Pennsylvania, un área rural con una población de mayoría gente blanca, y es parte de la región llamada el “Rust Belt” que ha ganado tanta atención de Donald Trump y los medios este año pasado. Kevin sufre de la epilepsia, problemas con su salud mental, y artritis. El ha peleado por más de 10 años tratando de recibir Seguridad de Ingreso Suplementario (en inglés, SSI) y lo han continuamente negado beneficios.

Kevin no puede hacer trabajo de 40 horas por semana porque tiene restricciones médicas, incluyendo que no puede arrodillarse, empujar, tirar, levantar, subir y bajar escaleras, y no puede estar parado por más de 30 minutos seguidos. Hasta con estas limitaciones y una familia de cinco a quienes cuidar, todavía le negaron beneficios de discapacidad. El condado de Cambria ya tiene muy pocos empleos, y para él es casi imposible encontrar un trabajo que puede hacer.

Durante la campaña presidencial, Kevin apoyó a Trump. Yo no estaba de acuerdo con él, pero yo también podía ver lo que le resonaba: una promesa de un cambio político y de devolver los empleos. Eso es un cambio que la mayoría de nosotros queremos ver, aunque tenemos ideas diferentes de cómo llegar ahí.

El encanto de los dos, Donald Trump y Bernie Sanders, es que ellos dieron a la gente una respuesta real a la pregunta, “Quién es mi enemigo?” Para Trump, es los musulmanes, inmigrantes y los élites del gobierno; y para Sanders, es Wall Street. Los dos mensajes resonaron fuertemente con la gente en mi condado. Dónde los empleos son pocos y la gente tienen miedo que van a ser reemplazados en la economía por gente que sea más explotable. Cuando estamos en guerra constante en el extranjero y hay una oleada de noticias designadas para causar terror, la gente tienen miedo de las teorías que le presentan.

Sin ser expuestos a gente de diferentes géneros, fondos étnicos, fondos raciales, y fondos religiosos, con un sistema de educación que no enseña nuestra historia verdadera, y un limitado acceso al internet en áreas rurales, las perspectivas en nuestros pueblos son limitadas. Quizás no es correcto, pero también no es inevitable. Sanders introdujo una fuente diferente para nuestros problemas, el de los élites de Wall Street controlando el sistema para beneficiarse a ellos mismos mientras la gente pequeña sufren.

El año pasado, Kevin y yo nos unimos a Put People First! PA, una organización que está creando poder en el estado cruzando líneas de división como raza, geografía, y afiliación político para luchar por nuestras necesidades básicas como el cuidado médico, la vivienda, y la educación. Recientemente, nosotros ganemos una campaña en que demandemos que el Departamento de Seguros de Pennsylvania tenga la primera audiencia pública sobre la revisión de precios de seguros médicos, y yo sé que mientras crece nuestra comunidad, nuestras campañas van a ser más ambiciosos.

Ser parte de este proceso profundo de organización comunitaria, ha impactado mi punto de vista, y yo sé que conocer alguien como yo ha impactado los puntos de vista de los demás. Tenemos una dedicación de largo plazo entre nosotros y esto nos está sosteniendo durante el momento actual. Aprendemos de nuestras luchas, y nos apoyamos con un nivel de respeto y entendimiento que todos deberían recibir, no importa sus perspectivas ni opiniones.

Sabemos que a menos que creamos un amplio movimiento que incluye todos los que están luchando, no vamos a ganar. Entonces, gente rural y de pueblos chicos se tienen que unir con gente urbana. Personas cisgéneras uniéndose con personas transgéneras.

Respetamos la inteligencia de todos, creamos confianza a través de aprender nuestras historias, desarrollamos nuestro liderato, y estudiamos juntos. La gente de clase trabajadora y pobre son tan inteligentes como los demás. Por tener la oportunidad de aprender sobre el capital mundial y el racismo, conectamos nuestras experiencias individuales a la extensión amplia de la historia. Sabemos lo correcto y lo incorrecto, y podemos estrategizar sobre cómo cambiarlo.

En Junio 2016, un grupo nuestro de distintas partes de Pennsylvania organizó una vigilia para mi madre, que falleció de cáncer del pulmón en Octubre 2015. Aunque ella perdió esta batalla, fue el tratamiento inadecuado que causó su fallecimiento tan rápido. Nos paremos en frente de la oficina del proveedor, demandado una disculpa, y con el apoyo de gente de todas partes del estado, nos hicimos oír. Yo, mujer blanca y pobre de Johnstown, estaba parada tomada de brazos con mi amiga y miembra de Filadelfia, una mujer negra, pobre, y musulmana que llevaba puesto un hijab.

Kevin estaba en la vigilia, y aunque él tiene puntos de vista que son diferentes a los de la mayoría de nosotros, él todavía demuestra mucho apoyo para mi trabajo y entiende la razón por cual yo lucho. Lamentar una muerte en comunidad es esencial para sanar, y yo siento que mucha gente, incluyendo Kevin, se curaron en este encuentro. Puertas nuevas se abrieron, trayendo nuevas oportunidades para organizar y fortalecer conexiones. Por último, esta experiencia lo hizo muy difícil — y después imposible — que Kevin siga apoyando a Trump.

Las más conversaciones que tuvimos, lo más Kevin reveló sus dudas, cómo oír Trump decir que él quiere deportar inmigrantes, y después descubrir que la esposa de Trump es una inmigrante. Cuanto más Kevin pensaba en ello, lo más realizaba que no hay una solución fácil para los problemas que enfrentamos. Donald Trump se metió en un trabajo que le queda grande, y se le hizo obvio a Kevin que Trump no entiende ni la gente pobre — como nunca fue pobre — ni la política, las dos cosas que son fundamentales para mantener un país.

No somos rojos ni azules. No somos fichas para transacciones políticas, y la fuerza de nuestros vínculos va a resistir la clasificación, no importa si viene de los Republicanos llenos de odio o los Demócratas neoliberales. Resistiendo estas binarias no es solamente posible, si no es la única manera en que nos podemos unir los de abajo con suficiente fuerza para desafiar los de arriba.

Es posible. Y quizás ese es el mensaje de esperanza y cambio que realmente necesitamos.

Register for the 2017 Leadership Institutes

Fill out the form below to register for our 2017 Leadership Institute! It’s a free one-day experience that has prepared dozens of community leaders to build lasting commitment and involvement and to move from mobilization to organization. This year, the Leadership Institute, grounded in the Healthcare is a Human Right Campaign, will take place in three locations: Pittsburgh, York and Philadelphia.

Get tools and ideas to link struggles and build solidarity between communities to unite everyday people across Pennsylvania. Highly effective and experienced facilitators will help by making the day engaging and interactive. You are welcome to attend the Leadership Institute even if you don’t live in one of these regions. If you need help with transportation, please let us know when registering.